
La canción fue grabado por los Fronterizos en 1959. El compositor con enorme ternura refleja su apoyo con los más necesitados. Desde la estrofa inicial la zamba es simplemente magistral. Un campesino tucumano va al pueblo como habitualmente lo hace todos los domingos y mientras se aleja, observa lo solitario que queda su rancho allá en lo alto, como quejándose de su soledad…




