
Para Elisa es de las piezas más famosas de todos los tiempos. La conocida obra para piano tiene una historias acerca de lo que inspiró a L. V. Beethoven a componerla hace ya mas de 200 años, el 27 de abril de 1810.
Muchos cuestionaron la autoría de Beethoven en Para Elisa, los que creen que la pieza es suya cuentan que la obra estuvo inspirada en una joven aprendiz de piano llamada Teresa.
En 1810, Beethoven asistió a un recital que iba a ejecutar aquella niña llamada Teresa, quién tenía fama de precoz pianista que deslumbró a todos los presentes, hasta que llegó el momento de interpretar una obra del compositor alemán.
Aturdida, la joven pianista se vio incapaz de interpretarla y abandonó la sala entre lágrimas, Beethoven corrió tras ella y para calmarla prometió componerle una sonata. Al día siguiente, la joven pianista recibió una partitura, que al pasar de los años se convirtió en inmortal. Se titulaba “Para Teresa” (Recuerdos del 27 de abril de 1810).
Varias investigaciones coinciden en que la pieza debe su popular nombre a la confusión del musicólogo Ludwig Nohl, que en 1865 descubre el documento de la partitura en mal estado y al intentar transcribir el manuscrito original, debido a la mala legibilidad de la dedicatoria, donde parecía estar escrito “Elise” (como pareció entender Nohl) debió leerse, en realidad, “Therese”.
fur elise partitura



